¡Estoy de vuelta otra vez! Por fin encuentro el tiempo y la energía de volver a escribir algo. La verdad he estado ocupada, demasiado ocupada y la energía no me daba para sentarme a escribir…
Hoy estoy como baja de nota, mi bella ciudad está en llamas… O más bien los hermosos cerros orientales que son el pulmón de esta mole de 7 y pico de millones de habitantes se están quemando, aparentemente porque a algunos “inteligentes” les dio por prender una fogata que se les salió de control. Como es de imaginarse, ese desastre que ya va por las 20 hectáreas de cerro, es una catástrofe para el ecosistema y para los habitantes de la ciudad.
Cuando se queman los cerros (porque no es la primera vez que pasa…) se eleva una nube de humo por toda la ciudad, que se revuelve con el smog dando un olor a chamuscado a todo y queda inmersa en un color gris. Anoche, cuando salí de mi oficina se veían las lengüitas de fuego en la punta de la montaña. Y al lado, Monserrate y Guadalupe un poco más lejos, tan tranquilos, sin perturbarse lo más mínimo por ese espectáculo que de no haberse tratado de los cerros orientales, podría parecer hasta exótico. Cinco lenguas de fuego tratando de lamer la luna.
Pero ver arder una montaña, por lo menos a mí, me produce un dolor infinito… Entonces derramé mi lagrimita sobre el puente de la 30 con 26 pensando en los años que tardarán en recuperarse mis cerros de todos estos incendios bárbaros que los han atacado este año.
Me pregunto qué podemos hacer, nosotros ciudadanos del común para intentar evitar eso. Definitivamente, llevarse la manguerita del jardín no es lo ideal… Pero si debemos reflexionar sobre qué necesita Bogotá en términos ambientales, pensar, proponer, llevar este tema a la agenda pública, decidir sobre nuestro futuro. Intentar que eso no vuelva a pasar o que por lo menos si pasa, estemos preparados para enfrentarlo mejor y sobre todo, que seamos conscientes de que algo como eso hay que considerarlo importante y grave.
Me acordé de esta canción de Héctor Buitrago que me gusta mucho, dedicada a Bogotá.



si si paulis…:S
Esa prendida de los cerros fue muy dolorosa..y saber que duraron tanto tiempo…ver como los verdes arboles de la capital se desplomaban mientras las llamas se comian todo el mionte..
:S
.[