Nuevamente se me ha pasado mucho tiempo sin escribir, creo que aún no tengo la disciplina de los verdaderos bloggers… Bueno, pues nada, me va a tocar acostumbrarme a mi desorden!!!
Estos dos fines de semana pasados, estuve dándome un paseo de popularidad por la Ciudad de las Flores, más conocida como Medellín. Por eso, este espacio lo dedico a mis impresiones de aquella ciudad, que después de haber pasado por negros años de violencia extrema, vive un renacimiento digno de ser contado en una novela.
Es una ciudad que parece chiquita, con callecitas estrechas y empinadas. Desde el occidente se ven las montañas del oriente y viceversa. Uno siempre veía en las películas que hablaban de los años negros del narcotráfico y sobre todo del sicariato, esos muchachos de no más de 18 años corriendo armados por esas callecitas de escaleras, escapando de alguna balacera. Nunca me había preguntado si realmente era así Medellín, y si, tiene muchos lugares como de película.
Pero en realidad no es tan pequeña, se extiende sobre un valle y está rodeada por montañas verdes y hermosas, donde quedan lindos pueblitos. La gente me cayó muy muy bien, al principio me costó trabajo acostumbrarme a la “lengua parce”, la cual se habla rápido, con las eses marcadas y punteando cada frase con una grosería ilustrativa. Como lo dice el mito, que en realidad no lo es, las niñas son hermosas, coquetas y muy arregladas. Tienen una elegancia sorprendente y un acento cantadito, que se contagia fácilmente.
Me parecía increíble, cuando me contaban las historias terribles de la violencia y de la muerte que imperaba, acostumbrando a grandes y a pequeños a vivir en una zozobra que no entiendo, como podían soportar. Me admiré cuando me contaron que al otro día de una explosión en el ahora conocido Parque Lleras, la reacción de la gente fue salir a rumbear allí, para demostrar resistencia. Me encantó el ambiente de la ciudad, que parece un pueblo grande y una metrópolis chiquita, renaciendo, floreciendo, con berraquera.
Aunque sé que no todo es perfecto y que aún tienen muchos problemas por resolver, pero sin duda alguna, Medellín va para adelante con toda. Y eso es realmente admirable, para una ciudad que hace apenas cinco años tenía una tasa de muertes violentas de 229 por cada 100.000 habitantes y que tenía el poco envidiable apodo de “Metrallo”.



[...] dernier mois nous sommes parti à deux reprises à Medellín, principalement pour faire la fête avouons-le. La visite [...]