Durante este mes, como podrán imaginar, me han pasado muchas cosas que me gustaría contar; las iré soltando poco a poco…
Hoy fui a la Séptima con calle 13, lugar mítico de esta ciudad donde se encuentran: el Banco de la República, una iglesia que nunca he sabido como se llama, la antigua sede del periódico El Tiempo que hoy alberga a nuestro canal capitalino CityTV, una parada de Transmilenio, muchos vendedores de minutos a celular (“MINUTOSMINUTOSMINUTOSMINUTOSMINUTOOOOOOOS”) y los comercializadores de esmeraldas o esmeralderos como se les dice en la jerga urbana.
Mi cuento va a que tuve que entregar un papel hiper importante de la oficina y que ya tenía mi ruta de regreso a casa visualizada: me bajo del colectivo en la 13 con 5ª, camino hasta la 7ª, entrego la carta, cojo cualquier bus que pase por la 7ª y que me deje cerca a la casa… pero la hijuemichica carrera 7ª estaba cerrada. Me dio como piedra, porque tenía una maleta gigante, tenía frío y calor, estaba cansada y no quería caminar.
Pero como dicen por ahí, acomidase mamita porque le figuró la caminada, así que cogí mi maletica y eché pata. Cual no sería mi grata sorpresa al ver que la 7ª estaba cerrada porque hoy era la Fiesta de la Música a la bogotana. La gente a pesar del frío, estaba oyendo a un grupo que cantaba una canción del Sargento García (que por cierto fui a ver en concierto hace un mes y casi muero de emoción); se tomaba su tiempito a pesar del helaje y disfrutaba el poder aprovechar la ciudad de otra manera.
Claro que esta Fiesta de la Música tenía su toque criollo. Después del grupo, amateur, pero con tarima, luces y coro, me encontré con: un payaso de traje raído que ponía a un pobre perro french poodle a hacerse el muerto, una carrera de conejillos de Indias super gordos y me imagino, mamados de trabajar en eso, el típico grupo de Indios Cherokees con cara de cholos, cuyos sonidos siguen fascinando a las masas a pesar de que tocan todos los santos días en el parque Santander, un mimo que hablaba por un micrófono mega moderno con alto parlante y que contaba chistes vulgares que hacen reír a las parejitas. Cada “espectáculo” extraordinariamente rodeado por su correspondiente público interesadísimo y presto a aplaudir.
Aún nos falta un poco para poder institucionalizar una Fiesta de la Música que se tome el corazón de la gente con diferentes muestras de música de Colombia y del mundo. Sin embargo, mientras caminaba y me integraba a cada una de las distracciones ofrecidas, me reía de las sorpresas que Bogotá me entrega cada día y que como dicen las abuelitas, hacen que me amañe cada día más.



[...] La suite… Et elle a promis que les suivantes serait pour bientôt. Je surveille! [...]
Me encanta la séptima cuando está cortada… sólo por añadir algunos que otros personajes habituales:
Los que hacen cuadros, siempre iguales, con bombas de spray y una espátula.
El afro-colombiano del centro comercial de la 24 que ha fabricado una guitarra con un mástil de verdad y un cuerpo hecho de plástico…como una llanta o algo así…
Los pseudo-magos que hacen desaparecer brquets en una hoja de periódico
Un borracho que intentaba encestar una botella de aguardiente vacía en una papelera (con el consecuente riesgo para los peatones!)
Una especie de actores circenses que trepaban por algo así como un pañuelo largo atado a una rama de árbol
En fin… miles de personajes que hacen del paseo por esa “séptima peatonal” toda una aventura apasionante.
Me gusta tu talento pa describir calle, ternura y caos urbano.
Sigue, no mas!
Siempre bienvenida a casa.
Un amañedo mas.
Patxi
Jajajaja hay paulis!!
Igualito!! jajaja..solo que faltaron los emboladores y la feria que siempre esta y que no tiene nada de especial!!! jajajaja
Aaaa!! y al famosa bolera SAN FRANSISCO!! FUNDADA DESDE 1990