Como todos los días, yo estaba esperando el bus en la 26 con 30. Siete de la noche, una lluvia fría, pero fría!, y varias personas “apretaditas” en paradero de bus. Yo tengo que coger un bus que dice: 144, Cartagenita, San Diego, Cra 7, U Javeriana, Av. 68.
Como es sabido y consabido, los buses aquí a parte del Transmilenio, no tienen orden alguno. Pasan cuando se les da la gana, paran si se les da la gana, corren si se les da la gana y van a dos por hora cuando no tienen suficientes pasajeros. Bueno… pues el famoso 144, Cartagenita, San Diego, Cra 7, U Javeriana, Av. 68., es uno más de ellos. Así que estaba yo bajo la lluvia con mi paragüitas, y como me pasa muy seguido el 144, Cartagenita, etc. pasó por el carril del fondo, a mil, dejándome con la mano estirada y corriéndole detrás.
“HIJUEPU…!!!!!!!!!” grité, con irritación de pensar que estaba ahí, gélida, “mamada”[1], a las siete y pico de la noche, en un sitio que no es el más chévere… Pasaron como tres así, yo ya estaba que me tullía de la piedra, pero no sabía que me esperaba lo peor.
Después de mucho pensar, me subí a una “buseta”, que son unos buses “chatos”, y que no tienen sino una puerta adelante. Me subí, a pesar de que estaba llenísima, tanto que a duras penas logré pasar “la registradora”. Me quedé ahí, pero a los dos segundos el chofer me empieza a decir: “Circule hacia atrás, haga el favor, niña…” “Señor, no puedo, no ve que esta llena la buseta???” “Entonces, no sé pero no se me quede ahí en la puerta…” Finalmente, terminé espichada entre la registradora, el señor sentado en el primer puesto de la buseta y el conductor. Entonces le pido que si cierra la puerta. “Esta dañada, no la puedo cerrar y no se me las venga a dar aquí de estrato seis”….
Entretanto, recoge a seis personas más, no se puede respirar, los vidrios están empañados porque a la gente aquí le fascina dejar todas las ventanas cerradas, yo estoy literalmente comiéndome la cabeza de una señora, mojándome con mi propio paraguas, aguantando el frío que entra por la puerta, intentando mantener mi cartera segura (porque se aprovechan de las situaciones incómodas para caerle al desprevenido o al que “dé papaya”), tratando de tenerme de lo que pueda para no caerme por culpa de los frenazos del chofer y viendo a una niña que está con un pie afuera del bus y el pelo al viento y la lluvia glaciales.
Me siento indignada de semejante trato, no solo hacia mi, sino hacia todos los bogotanos que estamos obligados de utilizar esos buses, busetas, colectivos y ejecutivos… Cuando llegué a mi casa, le conté a Toño en medio de lágrimas medio histéricas. Me dijo que no exagerara tanto, pero la verdad, no creo que esté exagerando, porque yo por lo menos puedo llamar un taxi de vez en cuando… pero esa no es la situación de la mayoría de la gente en Bogotá.
[1] Cansada en “bogotano”



EXCELENTE…”..du déja vécu”…me he reido mucho con tus “chascos” cotidianos……todas esas cositas que nos hacen tan profundamente colombianos y que es un placer recordar…aunque antes yo aveces desteste tener que vivirlo!….
Fiel lectora de [ corto en Colombie]..descubro con mucho entusiasmo [cajita de agua]…y por supuesto ya haces parte de mis favoritos…
Entonces..Pa’ adelante mija!!..como se suele decir por alla…!!
Muchas gracias por el apoyo, espero que te sigan gustando las crónicas. Efectivamente, a veces las situaciones que se viven son difíciles, pero al mismo tiempo lo hacen a uno reír a carcajadas.
Que bueno poder compartir eso con ustedes!!!
Un abrazo
Si quiere enterarse del verdadero problema de los buses en Bogotá, visite:
http://www.cotidianabogota.blogspot.com
Esta situacion no es culpa de los transportadores. Mi niña, creo y entiendo que era mejor la ciudad donde Usted vivia.
De todos modos dicho problema es generalizado por lo menos rn todas las ciudades del mal llamado tercer mundo.
Cordial Saludo
Dondanilo
Dondanilo,
Mil gracias por remitirme a su blog, en donde veo puedo encontrar interesante información y sobre todo su posición no solo sobre el tema del transporte sino sobre Bogotá, y su vida política en general.
Antes que nada, este blog no tiene ningún tipo de pretención política, es por ello que cuando me refiero al tema de los buses en nuestra ciudad, lo hago desde el punto de vista de una ciudadana común y corriente. Soy consciente de que los problemas de movilidad en la ciudad no son culpa únicamente de los transportadores y que requieren intervención por parte del Estado. A consideración de cada quién ju8zgar la eficacia y la pertinencia con que se han aplicado las políticas en Bogotá.
Sin embargo si pienso que hay varias cosas que ellos podrían mejorar, por lo menos para que la percepción de los ciudadanos de esta ciudad con respecto a su labor sea mejor considerada.
No hay espacio para entrar en detalles sobre los ejemplos del trato que uno ve, vive, oye y siente día tras día por parte de los conductores de bus a los pasajeros, así como a los demás usuarios de las vías públicas. He tenido que oir como insultan a señoras con bebés en brazos que les piden conducir un poco mejor para no caerse o ver adultos mayores resbalarse literalmente por la puerta de atrás porque a estos caballeros les cuesta esperar un poco hasta que ellos se bajen. Yo misma me he caído tres veces y es gracias a que la gente me ha atrapado que no me he roto algo. Entonces, no entro en consideraciones políticas (aunque las tengo) pero si pienso que un poco de cultura cívica y respeto por los demás no le sientan mal a nadie.
Comente sobre este tema con cualquier persona (taxistas, peatones, la misma gente en los buses) y verá que la mayoría piensa que se merece un mejor trato.
Para finalizar, quisiera contarle que mi pretención tampoco es hacer una compación entre Bogotá y la ciudad en la que vivía. No la hay en muchos ámbitos y no solamente porque esa ciudad sea mejor que la nuestra….
Esperar que Sammy haga realidad el sueño del metro, para ver si se soluciona un poco el tema del transporte.